La historia de Sean - Capítulo 2
2
Pasó un tiempo antes de que volviera en sí, sentía un dolor punzante en la frente y algo cálido le caía por el
costado izquierdo de su cara. Bajó el parasol y en el vidrio ahora astillado en parte pudo ver que tenía un
corte en la frente, que rezumaba sangre.
costado izquierdo de su cara. Bajó el parasol y en el vidrio ahora astillado en parte pudo ver que tenía un
corte en la frente, que rezumaba sangre.
- ¡Maldición!, va a dejar una marca.- Vociferó para si mismo.
A su vez, notó que le dolía el costado del torso, seguramente debido al impacto de choque.
Abrió la puerta de su auto, sacó las llaves y se bajó, el impacto lo había dejado medio grogui y tuvo que
agarrarse del techo para no caerse. Miró alrededor del camino y lo único que veía era oscuridad. A lo lejos
divisaba las montañas de la cordillera rocosa y los pastizales del desierto que lo rodeaba. Sin embargo, esta
era zona pedregosa, por lo que los pastizales escondían pequeñas pendientes naturales.
agarrarse del techo para no caerse. Miró alrededor del camino y lo único que veía era oscuridad. A lo lejos
divisaba las montañas de la cordillera rocosa y los pastizales del desierto que lo rodeaba. Sin embargo, esta
era zona pedregosa, por lo que los pastizales escondían pequeñas pendientes naturales.
Cuando se sintió lo bastante estable para caminar se acercó a ver el capó de su auto y vio que había una
abolladura importante, y algunas manchas de sangre, tendría que tomarse el trabajo de limpiarlas ya que
despertaría sospechas hasta de un vendedor de autos de dudosa reputación.
abolladura importante, y algunas manchas de sangre, tendría que tomarse el trabajo de limpiarlas ya que
despertaría sospechas hasta de un vendedor de autos de dudosa reputación.
- (Lo último que necesitaba es esto.)- Pensó con rabia
Se volvió a agarrar del techo, también con manchas como pudo notar y se acercó a ver en que estado había
quedado el bicho que había embestido.
quedado el bicho que había embestido.
Pudo ver que era un venado joven y la sangre provenía de un tajo en su pierna, fuera de ello el animal no
parecía más herido ni con signos de dolor. De hecho lo seguía mirando con esos ojos amarillos brillante que le
dirigió antes de chocarlo.
parecía más herido ni con signos de dolor. De hecho lo seguía mirando con esos ojos amarillos brillante que le
dirigió antes de chocarlo.
- Espero estés contento desgraciado, mira lo que me hiciste.- Le dijo Sean bastante enojado al animal.
El venado no le quitaba la vista y esto lo estaba enfureciendo más, sumado a la sangre que le caía a por la
frente, estaba empezando a despertar una ira cada vez mayor hacia el animal.
frente, estaba empezando a despertar una ira cada vez mayor hacia el animal.
- ¿Qué tanto me miras? – Gritó Sean.
De repente vio como el animal se incorporaba y sin dejar de mirarlo lo embistió con un cabezazo que lo lanzó
contra el auto. El golpe no fue muy fuerte, fue más bien un empujón, pero fue la gota que rebalsó el vaso
para Sean.
contra el auto. El golpe no fue muy fuerte, fue más bien un empujón, pero fue la gota que rebalsó el vaso
para Sean.
En cuanto se incorporó, todavía medio grogui por la sacudida, recordó que en el baúl guardaba una llave de
tuercas por si tenía que reparar el auto, y manoteó sus llaves.
tuercas por si tenía que reparar el auto, y manoteó sus llaves.
Abrió el baúl y ahí estaba, brillando como una luz plateada en la noche y la agarró.
- Ahora verás – Dijo Sean y le asestó un golpe de lleno en el lomo al venado que ya se estaba retirando.
El golpe hizo un ruido seco y se escuchó un crujido, probablemente de las costillas del animal que
inmediatamente perdió el equilibrio.
inmediatamente perdió el equilibrio.
Naturalmente Sean se debería haber detenido en ese momento, en cualquier otro momento lo hubiera hecho,
pero una ira sin precedentes se estaba apoderando de él.
pero una ira sin precedentes se estaba apoderando de él.
El animal ya herido lo miraba con esos ojos amarillos, una mirada que lo instaba a sentir culpa.
- ¡Deja de mirarme! – Gritó Sean.
un ruido seco y algún que otro estallido.
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