La historia de Sean - Capítulo 3

3
Gotas de sangre y pelos empapaban su brazo y la camisa cuando por fin se detuvo. Le costaba respirar y le dolía
el hombro por el esfuerzo.
Increíblemente el animal todavía respiraba entrecortadamente y lo miraba con esos ojos amarillos, ahora sumiso.
Unos momentos después emitió su último aliento y apoyó la cabeza contra el pavimento.
  • (Haz hecho un lío tremendo socio).- Dijo una voz en su cabeza.
Una vez que la adrenalina bajó, vio el desastre que había hecho. El animal estaba casi destrozado a golpes, un
charco de sangre salía por su hocico y las múltiples heridas abiertas. Pronto comenzaría a ser un charco.
Miró su camisa y esta estaba llena de pequeñas manchas de sangre al igual que la barreta completamente roja.
Permaneció así durante un rato, hasta que un sonido le despertó de su trance, el sonido de un motor. Estaba
todavía lejos,  pero tendría que actuar rápido y ocultar el animal.
Aún hasta el cazador más sanguinario tomaría como un acto de locura lo que Sean habría dicho y ni hablar si era
un policía, por lo que Sean debía apurarse y mover el cuerpo.
Guardó la llave de tuercas en su baúl y lo cerró. Luego puso sus manos debajo del cuerpo y comenzó a arrastrarlo.
  • Como pesa este bicho.- Masculló entre dientes
Una vez que lo saco de la ruta, empezó a moverlo por terreno pedregoso a lo largo del desierto, lo suficiente para
evitar toda sospecha, los arbustos le arañaban los brazos a Sean y nuevamente maldecía su suerte.
Estaba perdiendo demasiado tiempo con una estupidez como esta.
El automóvil estaba acercándose de a poco y era probable que parara para ver que sucedía y en caso de ser así le
explicaría al conductor sobre el animal y que tuvo que moverlo de la ruta. Pero antes que Sean pudiera hacer
nada, piso en falso y perdió el equilibrio.
Trató de hacer equilibrio, pero atrás suyo había un pozo y cayó.


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