La historia de Sean - Capítulo 6
6
El auto funcionaba perfectamente para su sorpresa. La sangre a esta altura ya no brotaba más de sus heridas
y su cabeza estaba más clara que hace un momento, probablemente por su charla con el oficial.
y su cabeza estaba más clara que hace un momento, probablemente por su charla con el oficial.
Descartando toda posibilidad de dormir, decidió que lo más lógico sería limpiarse un poco y buscar
algo de comer. Visitar un hospital no estaba en sus planes, habría preguntas y con eso perdería su ya
preciado tiempo.
algo de comer. Visitar un hospital no estaba en sus planes, habría preguntas y con eso perdería su ya
preciado tiempo.
Se subió a su auto y lo puso en marcha.
- (El trasto está durando bastante, incluso con el choque)-
Metió primera y con una serie de ruidos poco prometedores, puso el vehículo en movimiento y retomó la ruta
con la velocidad que su cabeza le permitía manejar.
con la velocidad que su cabeza le permitía manejar.
Había sido una noche larga para él, pero estaba lejos de terminar.
Al cabo de unos kilómetros notó que una luz lo alumbraba desde atrás. Pudo ver en el espejo retrovisor que un
auto se acercaba a gran velocidad hacia el suyo.
auto se acercaba a gran velocidad hacia el suyo.
Sean le hizo señas para que lo rebasara y movió levemente el auto hacia un costado pero el otro auto no hizo
ningún intento por adelantarse sino que lo seguía. Al ver esto, trató de irse hacia el otro costado y lograr que
esta vez lo rebase.
ningún intento por adelantarse sino que lo seguía. Al ver esto, trató de irse hacia el otro costado y lograr que
esta vez lo rebase.
Pero el auto siguió su empeño y nuevamente se colocó detrás de él.
- (Maldito idiota, ¿Qué está tratando de hacer?)
Fue entonces cuando recibió la primera embestida en el paragolpes trasero que lo hizo sacudirse y casi perder
el control de su auto.
el control de su auto.
El impacto debería haberlo hecho salirse del camino, pero el sacudón y la descarga de adrenalina le ayudaron
a mantenerse firme, pudo dar el volantazo necesario para mantenerse aún en la ruta.
a mantenerse firme, pudo dar el volantazo necesario para mantenerse aún en la ruta.
- ¿Qué demon…
No pudo articular esta pregunta, ya que vino el segundo choque en el paragolpes trasero y por el ruido fuerte
que escucho Sean, supo que la protección ya no existía más.
que escucho Sean, supo que la protección ya no existía más.
Miró el espejo retrovisor y calculó a que velocidad vendría el idiota al volante y con un rápido movimiento de
la palanca de cambios y el volante logró esquivarlo y ponerse al lado de este, pero esta vez era su turno y lo
embistió de costado.
la palanca de cambios y el volante logró esquivarlo y ponerse al lado de este, pero esta vez era su turno y lo
embistió de costado.
Pudo ver entonces que el auto que lo estaba chocando era del mismo tamaño del suyo, de un color canela y
quizá hasta más liviano, pero no podía ver al conductor debido a la oscuridad del camino, quizá podría verle si
llegaran a los faroles de adelante, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos debido a otra embestida de
costado que llevó a un forcejeo.
quizá hasta más liviano, pero no podía ver al conductor debido a la oscuridad del camino, quizá podría verle si
llegaran a los faroles de adelante, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos debido a otra embestida de
costado que llevó a un forcejeo.
Continuaron así un buen rato, donde Sean trató de sacarlo del camino, pero no pudo y se limitó a articular
maldiciones. Una rabia lo llenaba por dentro, pero había algo más, una sensación que no sentía desde que
golpeaba a otros niños en su infancia o quizá desde que le daba palizas a esa zorra de su ex novia.
Inconscientemente una sonrisa se dibujó en su cara.
maldiciones. Una rabia lo llenaba por dentro, pero había algo más, una sensación que no sentía desde que
golpeaba a otros niños en su infancia o quizá desde que le daba palizas a esa zorra de su ex novia.
Inconscientemente una sonrisa se dibujó en su cara.
Para cuando llegaron a los faroles, decidió que era hora de ver la cara de ese idiota, ver sus ojos temerosos
antes de que decidiera sacarle del camino y darle una paliza, quizá hasta lo dejara como el ciervo de antes.
antes de que decidiera sacarle del camino y darle una paliza, quizá hasta lo dejara como el ciervo de antes.
Pero en vez de darle el placer que buscaba lo que obtuvo fue miedo, un terror se apoderó de él cuando pudo
ver que la figura que conducía era la de un hombre, pero la cabeza era la de un ciervo, que le miraba con ojos
amarillos como los del que atropello hacia unas horas.
ver que la figura que conducía era la de un hombre, pero la cabeza era la de un ciervo, que le miraba con ojos
amarillos como los del que atropello hacia unas horas.
Los faroles quedaron atrás y la oscuridad volvió a los dos autos, pero los ojos brillantes seguían mirándole,
seguían acusándolo, tratando de que admitiera su culpa en un crimen siniestro.
seguían acusándolo, tratando de que admitiera su culpa en un crimen siniestro.
Permaneció un rato así sumido en el terror, pero su rival no, de una embestida lo sacó del camino y Sean pudo
ver como el auto canela se alejaba mientras él luchaba por retomar el control de su vehículo.
ver como el auto canela se alejaba mientras él luchaba por retomar el control de su vehículo.
Cuando por fin pudo frenar, cayó en la cuenta que quizá se estuviera volviendo loco. No podía creer lo que
había visto.
No podía ser real. Simplemente no podía ser así.había visto.
Comentarios
Publicar un comentario