Cuentos - El extraño caso del Inmortal

Esta historia que iba a ser parte de un relato más prolongado, la había escrito hace años, pero nunca la
terminé y decidí adaptarla para darle un poco más de coherencia para poder publicarla.
Que la disfruten.


 En la habitación se encontraban dos personas, una era John Hills y la otra Phillip Douglas. A
diferencia de este último, John no era muy alto, de pelo castaño, facciones blandas y flaco, rondaba los
27 años. Se encontraba sentado en sillón leyendo el periódico.
Philiph , en cambio, de unos 39 años era increíblemente alto, pelo completamente blanco a pesar de ser
joven, expresión y facciones duras como las de alguien que fue y vino del infierno, sus ojos miraban sin
entusiasmo un reloj que estaba en la pared.
   De pronto, Philip se dio vuelta y dirigiéndose a John dijo :

  • no quisiera molestarte, pero ¿podrías traerme un vaso de whisky? –
  • si, no es problema amigo, para eso estoy – respondió cordialmente, luego se levantó, pero
  • antes de que pudiera dirigirse a buscar la bebida, entró un hombre a la habitación, llevaba una
  • capa negra que le cubría la cabeza con una capucha y una máscara que tapaba su rostro.


  • Ah, llegaste Symes... no creía que ibas a venir – dijo Philip, pero su interlocutor no respondió.
Durante unos segundos se mantuvieron en silencio, hasta que Philiph los presento, pero Symes no
demostró interés alguno, por lo tanto, John decidió retirarse a traer whisky para tres a pedido de la
llegada del visitante. Mientras estaba en la cocina sirviendo los cócteles, escuchaba la conversación de
estos.
  • me temo que no tenemos mucho tiempo Symes – dijo philip.
  • es verdad, pero ahora deberíamos probar el artefacto que te ha enviado el maestro, me parece
  • un poco raro este objeto, uno se siente poderoso al sostenerlo, pero... es muy sospechoso, no
  • creo que puedas pasar desapercibido con esto.-


  • eso ahora no es la más importante, ya que todavía no he reunido todos los artefactos -  dijo
  • philip.


  • ¿has pensado en llevar al chico al que tanto proteges? –
  • ¿te refieres a John? –
  • si  –
  • no es que no lo haya pensado, pero no quisiera que esté en peligro, sabes que las fuerzas con
  • las que nos enfrentamos son temibles –


  • bueno, como quieras... ¿empezamos con el ritual? –
  • esta bien, cuando enciendas la piedra, quiero que te retires, para que John no intente nada,
  • pero igual no te ha visto la cara, procede cuando quieras –


Luego pronunciar estas palabras...Symes empezó a recitar un cántico, pareciera como si varias voces se
le hubieran unido y de pronto un silencio que se vió interrumpido por un ruido que retumbó por toda la
casa hasta la cabeza de John, que escucho los pasos de un hombre que salió corriendo.
El joven dudó en momento y luego entró a la habitación donde vio a Philip tirado en el suelo y junto a
él se encontraba un raro artefacto que emanaba una pequeña cantidad de humo y un peculiar olor. Pero
peor de todo era el brillo violeta que despedía.

    Al presenciar esa escena tan terrorífica, John se paralizó, observando fijamente al  que antes había
sido su amigo,hasta que se acercó a medir su pulso.

  • está muerto, no puede ser, no puede ser...oh dios!!!!!!!!!! – dijo John que hizo una pausa
  • alejándose del cuerpo y cayendo sentado.

  • no lo creo, ¿cómo pudo pasar?, le advertí que no se juntara con Symes, pero él no me escucho.
  • aunque no me fio en que la policía crea mi historia. Un hombre encapuchado y enmascarado
  • entra, yo voy a la cocina, escucho conversaciones tranquilas y de pronto un estruendo que
  • deja al inocente hombre muerto en el suelo y con una piedra o lo que sea cerca suyo...creerán
  • que estoy loco. –

Apenas terminó de pronunciar estas palabras, noto que el cuerpo cobraba vida, comenzando a
incorporarse lentamente, John mientras tanto, contemplaba este horroroso espectáculo y de pronto
recordó haber leído un libro de la biblioteca de Philip que hablaba sobre los muertos vivientes y cómo
combatirlos.
  Ahí nomás, se encaminó a la cocina para buscar algo con que abatir al antes inmóvil cuerpo, agarró
un cuchillo para carne en un estante y volvió lentamente al comedor, cuando entro, vio a Philip
completamente de pie y mirando al reloj antiguo situado en el cuarto.
  Este se encontraba a espaldas de john y por eso no veía su rostro, pero pudo notar que no estaba
parado como una persona común, sino que estaba un poco encorvado, antes de precipitarse como lo
estaba haciendo decidió llamarlo:

  • ¿ estás bien Philip ? – pregunto, pero no obtuvo respuesta de este.
  • ¿ estas bien o no ? – repitió, pero al no recibir respuesta, agarro un almohadón y se lo lanzó
  • por la cabeza pero este no se inmuto; sino que se comenzó a dar vuelta lentamente y al ver su
  • mirada se enderezo y cambio su mirada ausente.


  • Si, estoy bien, gracias por preguntar...le pedí a Symes que usara esta piedra conmigo, no te
  • preocupes. – dijo Philip.


  • Pero yo sentí tu pulso y no tenias vida alguna en tu cuerpo. –
  • Si, en este momento, no estás en condiciones que te explique... ya que dudo de tu capacidad
  • para entender la situación. Lo único que te diré es que poseo 7 de estos artefactos que he
  • adquirido a lo largo de 200 años para mis investigaciones. –


  • ¿  de qué investigaciones hablas, 200 años ? –
  • bueno, esto me lleva a explicarte la razón de que te haya llamado y seas mi asistente, verás...
  • hace unas décadas uno de mis viajes me llevó al centro de Europa a pedido de un colega mío
  • que necesitaba mi ayuda con un proyecto que llevaba a cabo, por lo que decidí acompañarlo
  • en un viaje en barco junto con un filósofo y un sabio de la literatura,  acompañados a su vez
  • por una tripulación de 50 hombres, piratas creo a mi entender, hacia los confines de ese
  • continente. –


  • no le veo la razón a este cuento. – dijo john.
  • Calma muchacho, todo a su tiempo...el punto es que llegamos a un lugar donde encontramos
  • algo...más bien era mucho más que algo, diferente...no se como explicarlo para que lo
  • entiendas – dijo Philip que estaba comenzando a palidecer.


  • ¿ estas bien, quieres que llame a un médico ? – dijo john.
  • No, estoy bien, déjame continuar, debe ser un efecto secundario...bueno, en fin, en el viaje
  • pereció mi colega, el filósofo y 26 personas de la tripulación...no solo eso, el sabio estuvo
  • enfermo un tiempo por cierto percance allí, pero sobrevivió y ahora será parte de mi equipo
  • para volver a ese lugar. Mi pregunta es la siguiente: ¿ vendrás en este viaje ? –


  • Yo, pero no tengo habilidad alguna, además, ¿ a dónde vamos ? –
  • Solo puedo decirte a donde no vamos, si aceptas... pero si no quieres decidirte en el momento,
  • te daré esta noche para pensarlo. Ahora es mejor que vayas al pueblo y comas, no es que seas
  • una molestia, pero ruego que te vayas. Tengo muchas cosas que preparar. –


  • Esta bien, lo pensare – al decir esto, John agarró su abrigo, y se dirigió a la puerta de entrada,


Se despidió de Philip y se encaminó hacia el pueblo.


Cuando llegó a este, era de noche y a pesar de estar un poco cansado decidió ir a tomar una cerveza
para aclarar su mente después de los sucesos que había presenciado en este día.
Al entrar en la taberna, noto que no había demasiada gente, en una mesa había tres hombres que
parecían marineros, en otra había un anciano y al fondo un grupo de jóvenes charlando enérgicamente.
John decidió sentarse en una mesa en un costado del bar y espero un momento en silencio hasta que
llegara alguna moza.

  • ¿ que te sirvo John ? - dijo una mujer llamada wendy que trabajaba en la taberna.
  • Una jarra de cerveza y algún plato de comida...lo que gustes traerme.
  • Está bien John, pero cambia esa cara, tal vez la comida te haga levantar el ánimo.- dijo
  • Wendy, que le dirigió una sonrisa y luego se fue a decirle al cocinero el pedido.

Acto siguiente John comenzó a reír sin control. Se había vuelto loco.





Informe de la policía:


El sujeto conocido como John Hills fue encontrado en un estado de histeria incontrolable, riendo y diciendo inconsistencias. Según el parte médico esta histeria fue inducida como culpa de alucinaciones prolongadas producto de una vida de soledad.


Se registró la casa del señor Philip Douglas con quién se habría vinculado en los últimos años y de quien se cree su desaparición está vinculada con el señor Hills debido a lo desordenado de la propiedad, y las manchas de sangre en el salón.


Registramos además la vivienda del sospechoso en búsqueda de algún indicio del crimen o algún objeto robado, pero todo estaba en su sitio.


Tanto el motivo del asesinato, como el cadáver del señor Douglas son un misterio que esperamos aclarar en cuanto el sospechoso recobre un poco de su cordura y así llevarle ante la justicia.


Inspector Richard Ducen



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