La historia de Jean - Capítulo 1
13
La nota ya estaba terminada, no había sido escrita con la letra que usaba para las recetas, la que es ilegible
según los pacientes al referirse a un médico, sino que era una pulcra y estilizada. Realmente demostraba que el
redactor tenía una cierta cultura y entendimiento de la caligrafía.
según los pacientes al referirse a un médico, sino que era una pulcra y estilizada. Realmente demostraba que el
redactor tenía una cierta cultura y entendimiento de la caligrafía.
Su resolución había sido tomada y no había nada que le hiciera cambiar de parecer. Queriendo evitar toda
molestia había elegido su despacho y había cerrado con llave, odiaría que alguien más tuviera que presenciar lo
que estaba por hacer.
molestia había elegido su despacho y había cerrado con llave, odiaría que alguien más tuviera que presenciar lo
que estaba por hacer.
Sin embargo, del otro lado de la habitación, en una silla de la mesa que usaba para el café estaba sentado un
ser peculiar. No era humano claramente o si alguna vez lo fue, ya había pasado esa época.
ser peculiar. No era humano claramente o si alguna vez lo fue, ya había pasado esa época.
Este peculiar personaje llevaba un vestido largo de hombros descubiertos que llegaba hasta sus pies, sus brazos
esqueléticos unidos a un posible torso debajo de esta prenda. Pero lo más peculiar era su rostro o la falta de
uno, ya que lo único semejante a una persona era una grieta que debía ser la boca, el resto eran huesos que
partían de la parte superior del rostro y terminaban en pequeños bucles semejantes a un cuerno.
esqueléticos unidos a un posible torso debajo de esta prenda. Pero lo más peculiar era su rostro o la falta de
uno, ya que lo único semejante a una persona era una grieta que debía ser la boca, el resto eran huesos que
partían de la parte superior del rostro y terminaban en pequeños bucles semejantes a un cuerno.
Una persona normalmente sentiría pánico ante una presencia así, pero al doctor Legraf no le inspiraba otra
sensación que paz. Una sensación que ya no sentiría nunca más.
sensación que paz. Una sensación que ya no sentiría nunca más.
Por un largo momento observó al ser que estaba sentado con los esqueléticos brazos sobre su regazo y le
observaba sin emitir sonido alguno. La falta de ojos en este ser no dejaba de indicar que le observaba.
observaba sin emitir sonido alguno. La falta de ojos en este ser no dejaba de indicar que le observaba.
- Doctor, ha tomado una resolución veo. ¿Está seguro de ello?.- Preguntó el ser.
La voz le sonó extraña, era femenina y masculina a la vez, pero tampoco era ni lo uno ni lo otro. Desprovista de
todo enojo o rencor, mostraba preocupación por el médico.
todo enojo o rencor, mostraba preocupación por el médico.
- Verá, usted va a hacer algo irremediable, algo que no puede revertirse.- Añadió.
El médico le miró con ojos tristes, nunca había sido una persona que se dijera emocional, había dedicado su
vida a sus estudios, a curar a la gente, pero nunca había podido curar su depresión. Esta había sido la razón por
la que su ex esposa le había pedido el divorcio, su ausencia de emociones alegaba ella.
vida a sus estudios, a curar a la gente, pero nunca había podido curar su depresión. Esta había sido la razón por
la que su ex esposa le había pedido el divorcio, su ausencia de emociones alegaba ella.
Pero estos últimos meses, una pequeña llama había avivado en él, llama que con sus errores había terminado
apagando sin más.
apagando sin más.
- ¿Quién es usted? ¿Por qué se preocupa tanto por lo que me pasa? - Sentenció el médico.
El ser ladeó la cabeza un momento como demostrando curiosidad, era bastante expresivo a pesar de no tener
una cara.
una cara.
- No respondió a mi pregunta doctor, veo que aún en estos momentos no hace otra cosa que preocuparse
- por los demás y no por usted.- le contestó en un tono jocoso el ser.
Normalmente tendría que haberse enojado, pero no lo hizo, estaba cansado y este ser no hacia otra cosa que
apaciguarle. Agarró dos vasos, sirvió un poco de licor en ambos y le estiró uno al ser que recibió amablemente.
- Antes de irme, tengo que preguntarle, ¿Hay algo del otro lado? Porque si eres un ángel, no te ves como
- en las pinturas. No es que sea creyente, he sido siempre un hombre de ciencia y no de fe. No creo en ello,
- pero debo sacarme esta última duda.- Sentenció el doctor.
- Lo siento pero no, no soy un ángel, lamento si con esta respuesta estoy ahogando sus últimas esperanzas.-
El doctor esbozó una leve sonrisa y le hizo ademán a su interlocutor para brindar con la bedida. Ambos bebieron.
El doctor sintió el calor bajar por su garganta hasta su estómago, permaneció un momento con los ojos cerrados y
luego dejó el vaso en la mesa de café.
luego dejó el vaso en la mesa de café.
Lentamente se acercó al escritorio de su despacho, este daba cruzado a donde el ser estaba sentado, abrió su
escritorio y extrajo un revólver del mismo. Dejó la nota en el escritorio y se dirigió a su interlocutor.
escritorio y extrajo un revólver del mismo. Dejó la nota en el escritorio y se dirigió a su interlocutor.
- Tengo que saberlo, ¿Vienes por mi alma o a evitar que me mate?
- En lo más mínimo, lo único que ofrezco es redención a almas corruptas y castigo a aquellos que no buscan
- redimirse. Si no le importa, me gustaría presenciar el momento de su partida. Tengo…cierta afición por ver
- la muerte doctor. – Le respondió el ser extraño.
El doctor le sonrió, tomo asiento y levantó el revolver hasta apoyarlo en su cabeza. Su interlocutor le devolvía una
sonrisa mientras le “miraba” a los ojos a través de esos huesos de su rostro.
Apretó el gatillo y todo se puso negro de repente. sonrisa mientras le “miraba” a los ojos a través de esos huesos de su rostro.
El último pensamiento del médico fue en su amada que había perdido.
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