La historia de Sean - Capítulo 10
10
Algo estaba mal, algo estaba jodidamente mal en la vida de Sean en estos momentos, no le gustaba para nada la
mirada de ese hombre, especialmente su sonrisa. Tenía algo de inhumana, fuera de este mundo.
mirada de ese hombre, especialmente su sonrisa. Tenía algo de inhumana, fuera de este mundo.
Trató de incorporarse y pudo notar la mirada de los demás comensales junto con la de la mesera y el cocinero.
Si la del hombre del sombrero era extraña, la de ellos era enfermiza, con una sed de sangre que él conocía muy
bien ya que la había tenido al golpear el venado.
Si la del hombre del sombrero era extraña, la de ellos era enfermiza, con una sed de sangre que él conocía muy
bien ya que la había tenido al golpear el venado.
Se movió lentamente, esperando algo, un movimiento, un salto a su cuello, que todo terminara si pensaban
matarle...pero nada.
matarle...pero nada.
Al llegar a la puerta del restaurante, miró al hombre de traje nuevamente, su sonrisa era evidente y de un empujón
salió corriendo hasta su auto, sacó la barreta del baúl y ni bien estuvo sentado frente al volante arrancó.
salió corriendo hasta su auto, sacó la barreta del baúl y ni bien estuvo sentado frente al volante arrancó.
No pasó mucho tiempo hasta que vió las luces que lo seguían por detrás, estaba seguro que lo seguían y esta vez
no era una advertencia.
no era una advertencia.
Pese a estar a oscuras en el camino, sentía que estaban cada vez más cerca y en cuanto supo que se venía el
primer impacto ya estaba listo, sin embargo no pudo evitar que lo sacudieran bastante. Realmente su auto estaba
en mal estado a estas alturas.
primer impacto ya estaba listo, sin embargo no pudo evitar que lo sacudieran bastante. Realmente su auto estaba
en mal estado a estas alturas.
Sabía que estarían volviendo a acercarse en cualquier momento, los veía por el espejo retrovisor, por lo que esta
vez con la barreta en mano se preparaba a recibirlos. Ni bien estuvo el auto al alcance de su mano, sacó el torso
por la ventana y con la mano libre trató de golpear donde se suponía que debía estar el acompañante, pero con
un rápido movimiento del conductor del otro auto, Sean logró dar en el costado de la puerta.
vez con la barreta en mano se preparaba a recibirlos. Ni bien estuvo el auto al alcance de su mano, sacó el torso
por la ventana y con la mano libre trató de golpear donde se suponía que debía estar el acompañante, pero con
un rápido movimiento del conductor del otro auto, Sean logró dar en el costado de la puerta.
El choque de metal contra metal le sacudió el brazo y le mandó una punzada de dolor que le llegó a la cabeza.
Esto lo mareó tanto que el próximo golpe que recibió del otro auto casi lo saca del camino, pero pudo estabilizarlo
y esta vez arremetió de lleno contra el otro auto y aprovechó para descargar un golpe contra lo que sea que iba en
el asiento del acompañante.
Esto lo mareó tanto que el próximo golpe que recibió del otro auto casi lo saca del camino, pero pudo estabilizarlo
y esta vez arremetió de lleno contra el otro auto y aprovechó para descargar un golpe contra lo que sea que iba en
el asiento del acompañante.
- ¡Ahí tienes idiota!, ¿Te gustó eso?, ¡Ahi va más!.- Vociferó Sean.
Descargó un par de golpes más contra el bulto y sintió como algo caliente le salpicaba el brazo, esperaba haberle
hecho mucho daño al maldito.
hecho mucho daño al maldito.
En cuanto alejó su vehículo, trataron de embestir nuevamente pero se adelantó y redujo la velocidad, por lo que
erraron en su cometido y él los chocó por detrás.
erraron en su cometido y él los chocó por detrás.
A Sean le encantaba sentirse al mando nuevamente, ser él el que causara daño, con cada choque al otro auto
sentía un placer indescriptible. Estaba dispuesto a sacarlos del camino con el siguiente choque pero lo esquivaron
a último momento.
sentía un placer indescriptible. Estaba dispuesto a sacarlos del camino con el siguiente choque pero lo esquivaron
a último momento.
En ese momento una de sus ruedas reventó y perdió el control.
- (Mierda, mierda, mierda).-
Trató de recuperar el control de su auto pero fue en vano, fue entonces cuando sintió otro choque, esta vez más
fuerte que ningún otro.
fuerte que ningún otro.
- ¿Cómo?-, fue lo único que alcanzó a atinar decir.
Era un camión lo que esta vez lo había embestido. El golpe fue tan fuerte que su auto chocó contra una valla y
salió despedido del camino, rodando una vez tras otra, con cada vuelvo Sean sintió como su cuerpo se iba
golpeando y lastimando más. Un sabor metálico de pronto invadió su boca, supo que era sangre.
salió despedido del camino, rodando una vez tras otra, con cada vuelvo Sean sintió como su cuerpo se iba
golpeando y lastimando más. Un sabor metálico de pronto invadió su boca, supo que era sangre.
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